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28 de julio, Día Mundial de las Hepatitis Virales

 

Bajo el lema “Conozcan las hepatitis y actúen ya”, la Organización Mundial de la Salud hace el llamamiento en este Día Mundial de las Hepatitis Virales. Consciente de que afectan a 400 millones de personas en el globo, COSSPRA se pliega a esta premisa y promueve su prevención.

Las hepatitis víricas (A, B, C, D y E) son un grupo de enfermedades infecciosas que afectan al hígado, provocando hepatopatías agudas y crónicas. Anualmente mueren en el mundo 1,4 millones de personas al año, en su mayoría por hepatitis B y C.

Según las estimaciones, solo el 5% de las personas con hepatitis crónica saben que están infectadas y en Argentina se estima que viven con hepatitis C entre 300 y 400 mil. La hepatitis C es contagiosa y es el resultado de la infección por el virus del mismo nombre. A diferencia de la  A o B, no hay vacunas para combatirla. “Trabajar en su prevención se torna imprescindible”, asegura Gabriel Chagra Dib, presidente del Consejo de Obras y Servicios Sociales Provinciales de la República Argentina (COSSPRA).

Las hepatitis se transmite por el contacto con la sangre, secreciones corporales (saliva, sudor, lágrimas) de una persona infectada a otra; por tener relaciones sexuales sin preservativo (a través del semen y secreciones vaginales/anales); y de madre a hijo durante el parto. La A, además al estar en contacto con el agua, alimentos u objetos contaminados con materia fecal. El virus de la C se contagia a través de la sangre; dañando progresivamente al hígado hasta provocar cirrosis, insuficiencia hepática y cáncer en este órgano. Es la principal causa de trasplante de hígado en nuestro país. Sin embargo, detectada y tratada a tiempo, se puede curar.

Más del 90% de las personas con hepatitis C pueden curarse completamente en un plazo de 3 a 6 meses. El tratamiento adecuado de las hepatitis B y C impide que surjan complicaciones graves, que pueden resultar mortales, en las hepatopatías crónicas.

Se consideran en situación de riesgo a aquellas personas que: recibieron una donación de sangre antes de 1995; realizaron  hemodiálisis; utilizaron drogas inyectables o inhaladas; compartieron elementos personales como afeitadoras o cepillos de dientes con una persona infectada; se realizaron piercing o se utilizaron agujas de tatuajes no debidamente esterilizadas; se sometieron a procedimientos médicos con materiales inadecuadamente tratados. La transmisión vertical -de madre a hijo durante el parto- también es una situación de riesgo.

“Lo complejo es que esta es una enfermedad que no posee síntomas, la población puede estar contagiada y no saberlo por años. El desafío actual es detectar la hepatitis C entre el universo de los no diagnosticados, por eso queremos incentivar a nuestros adherentes a hacerse el análisis de sangre”, alerta el presidente de COSSPRA, Gabriel Chagra Dib. Y destaca: “El paciente debe pedirle al médico que agregue el test respectivo en los análisis de rutina”.