Home Prevención y Promoción Cáncer pediátrico: cada año se diagnostican un promedio de 1290 casos...

Muchos llegan con diagnósticos avanzados por desconocimiento de su entorno. Por eso, esta fecha tiene como objetivo sensibilizar y concientizar a la comunidad sobre la necesidad de un diagnóstico inmediato y de un tratamiento adecuado.

De acuerdo con lo expresado por el Instituto Nacional del Cáncer (INC), la patología es un conjunto de enfermedades con una incidencia muy baja en los niños y, lo más importante, el cáncer pediátrico es curable. Gracias al diagnóstico temprano, el tratamiento adecuado y el cuidado integral del paciente, la posibilidad de sobrevida puede trepar por encima del 80 por ciento.

El cáncer infantil posee características propias definidas, cada una con un nombre, un tratamiento y un pronóstico muy específico. Los tumores embrionarios como retinoblastoma, nefroblastoma, neuroblastoma y hepatoblastoma, son formas de cáncer específicas del niño, mientras que, por el contrario, la mayoría de los canceres del adulto no existen en pediatría. La distribución de las patologías en Argentina indica que las leucemias constituyen la enfermedad oncológica más frecuente, seguida por los tumores de sistema nervioso central y los linfomas.

Por año se diagnostican en nuestro país un promedio de 1290 casos nuevos de cáncer pediátrico, entre 450 y 470 son leucemias de las cuales más de la mitad logran curarse con un tratamiento muy intenso y con requerimientos de instituciones de alta complejidad y profesionales especializados. De un análisis de los niños registrados desde el año 2000 al 2013, se desprende que el 80% de ellos fueron atendidos en instituciones públicas y el resto en privadas. En tanto, la distribución por sexo en los niños con cáncer muestra una ligera predominancia para el sexo masculino.

Desde el Consejo de Obras y Servicios Sociales Provinciales de la República Argentina (COSSPRA), ponen el foco en difundir entre la población los síntomas ante los cuales deben estar atentos y consultar al médico:
– Cansancio extremo
– Palidez de piel y mucosas
– Fiebre
– Sudores nocturnos
– Pérdida de peso sin razón aparente
– Aumento de tamaño de los ganglios
– Cambios en los ojos
– Sensación de plenitud luego de ingerir escasa cantidad de alimentos
– Inflamación y/o dolor abdominal
– Tos persistente
– Ronquera
– Dificultad respiratoria
– Dolor óseo o muscular intenso
– Vómitos
– Dolor de cabeza que dura más de lo habitual