Home Noticias Cosspra Aplicación práctica de los informes de evaluación de tecnologías de CONETEC en...

Bajo este título y con la participación como disertantes de los especialistas Santiago Torales,  Esteban Lifschitz y Hugo Catalano se llevó a cabo, el pasado miércoles 28, una nueva jornada de formación organizada por la Escuela de Gobierno COSSPRA.

La apertura del encuentro fue realizada por el coordinador de la Escuela, Martín Baccaro, quien agradeció a los disertantes Santiago Torales, supervisor general en CONETEC; Esteban Lifschitz, director científico en HIRIS Care; y Hugo Catalano, jefe del Servicio de Clínica Médica del Hospital Alemán y representante del Consejo ante CONETEC, por la participación en el espacio de capacitación para equipos de conducción y técnicos.

Torales inauguró el ciclo contando la situación actual de la Comisión Nacional de Evaluación de Tecnología de Salud (CONETEC) y las adaptaciones en la gestión del proceso de evaluación de tecnologías sanitarias. Detalló los objetivos de la Comisión, entre los que se destacan la participación, la convocatoria a instituciones especializadas, el monitoreo interno y externo del proceso para validación y eficiencia en el uso de recursos, y la participación en el proceso de pacientes, prestadores y productores de tecnología.

El especialista mostró las actividades realizadas en 2020, que llevaron a la presentación, en marzo de este año, de 8 informes en base a esa cantidad de tecnologías evaluadas. Torales explicó cómo es la llamada de presentación de las tecnologías, detalló el proceso de priorización, mostró la participación de los espacios convocados y el modo en que se arriba a los resultados de la mesa técnica, que indican si una tecnología debe cubrirse, si debe hacerse condicionalmente o directamente no cubrirse. También habló de la valoración del impacto económico.

Para este 2021, “estamos terminando de evaluar el segundo lote; próximos a comenzar los informes rápidos de acuerdo con el manual y la nueva convocatorio 2021 sale publicada hoy. La idea es tener tres informes completos del 2020 y salir con 10 el 2022, terminando el año con 16. También a pedido de la Subsecretaria, agregamos una nueva sección sobre actualizaciones basadas en evidencia sobre COVID-19. Revisamos la participación de las sociedades de pacientes y sociedades científicas, quienes tendrán unos meses para capacitarse y vamos a hacer un ajuste de valor sobre todo para las enfermedades poco frecuentes y los métodos diagnósticos. Y a parir del mes que viene estamos dando un programa de aseguramiento de calidad”, subrayó el referente de CONETEC.

Hugo Catalano, en tanto, realizó su ponencia bajo el título: “Alta, moderada, baja y muy baja confianza en GRADE, y su importancia para la toma de decisiones”. Y se preguntó: “¿Cómo uso la información de la CONETEC? Porque el desafío es que la gente la pueda usar”. Catalano explicó  GRADE diciendo “que es igual a grados de recomendación, valoración, desarrollo y evaluación. Son cada uno de los pasos para establecer la certeza. GRADE califica la evidencia.

El referente recalcó que para usar la información de CONETEC se debe considerar que cuando dice que tiene certeza alta es que mejora o reduce -la vida, la muerte, los tiempos de sobrevida-. Si señala que es moderada, todo es posible; mientras que, si es muy baja, está diciendo que no se sabe. Desarrolla un nuevo lenguaje: el GRADE, que nos enseñó a hablar diferente, porque además relaciona la certeza con el efecto”.

Catalano también advierte que la certeza es solo una parte; por lo que, además, CONETEC hace un balance entre los riesgos y los beneficios. También hay variabilidad en como los pacientes evalúan los beneficios y aspectos positivos; y consideran también los costos, la aceptación, factibilidad de implementación e impacto en la equidad.

A cargo de la ponencia final estuvo Esteban Lifschitz, quien planteó en función de los informes, cómo deben encarar la tarea tanto los presidentes de las obras sociales provinciales como los médicos auditores, considerando que los primeros toman decisiones poblacionales; mientras que los segundo lo hacen en relación a casos particulares.

En relación al rol de los dirigentes, el disertante hizo foco en que deben priorizar en relación a cuántas personas se podrían beneficiar con esa cobertura; cuántas otras patologías o tecnologías se le dejaría de dar cobertura. “Partiendo de la base de que es el problema de salud la prioridad y no la tecnología, recién ahí uno debiera seguir el caminito para definir si esta es la tecnología que quisiéramos pensar”, explicó y detalló los criterios de priorización. Luego hizo foco en la magnitud del efecto, en relación a los resultados clínicos y los económicos.

El especialista diferenció los pasos a seguir cuando un informe es vinculante o cuando no lo es, y desarrolló entonces el concepto de Marco de Valor, que contempla aspectos como impacto en la salud pública, calidad de la evidencia, magnitud del efecto e impacto económico entre otros. También puntualizó en los casos en los que no hay recomendación de CONETEC y se busca información de otras agencias, entender cuál es su perspectiva.

Finalmente, al referirse a la tarea del médico auditor, puso el foco en que debe preguntarse si lo informes están dirigidos a pacientes parecidos, en el diagnóstico, la edad, el momento de la enfermedad. Si CONETEC no ha presentado informe sobre el tema, debe recurrir a otras agencias o guías de práctica. En los casos en los que no hay material, debiera encargar una evaluación de tecnología.

Al cierre de la jornada, el presidente del COSSPRA y referente del IPSS Tucumán, Fernando Avellaneda destacó que “ante las situaciones de judicialización, los informe de CONETEC aportaron herramientas que antes no teníamos. Utilizamos información de una Comisión que tiene hoy un carácter de neutralidad. Sí hemos podido utilizar la herramienta, pero aún tenemos la situación previa acerca de cómo trabajamos con las prescripciones que el médico sabe que no son para esa línea”.

Del debate posterior y del aporte del referente de la CONETEC surgió la posibilidad de que el Consejo trabaje en informes con evidencia común de todas las obras sociales provinciales para avanzar en pedidos puntuales de desinversión y en el armado de estándares a partir de los equipos técnicos de auditoría de las OSP que forman COSSPRA.